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PASARELAS Y DISEÑADORES
Sumérgete en el corazón creativo de la industria. Analizamos las colecciones de Nueva York, Londres, Milán y París para descifrar las narrativas de los diseñadores y pronosticar las tendencias que reinarán en las calles. Aquí encontrarás reportes detallados, análisis de looks clave y una mirada profunda al futuro de la moda.
EL RADAR DE TENDENCIAS: ANÁLISIS EXCLUSIVOS
Bianca Balti aposto por un look boho romántico en el desfile de Valentino
Bianca Balti estuvo en el front row de Valentino en la Semana de la Moda de París 2025 para el desfile “Le Meta-Theatre des Intimites”
A simple vista del look de Bianca Balti en Valentino, llama la atención el uso del encaje blanco: un vestido boho con falda asimétrica que recuerda el motivo de trabajo en diagonal, mientras que en la parte superior también se ven inserciones de macramé aquí y allá, como el cuello alto. Es una creación de Alessandro Michele de la colección pre-fall 2025: «En los años 70, la interpretación de Valentino del boho era más displicente que despreocupada», escribe Tiziana Cardini para Vogue, «Michele revisitó su sentido del romanticismo, infundiéndole algunas de sus propias tendencias», y este vestido es un claro ejemplo, mezcla de sofisticación y extravagancia.
Contrasta con él un abrigo de pelo color polvo con detalles negros en contraste: una combinación que hace que el look sea tan boho romántico.
Como sabemos, para Alessandro Michele los accesorios son importantes, forman parte del look de moda y aquí no hacen más que realzar el carácter del conjunto. Las joyas atrevidas son impresionantes: un collar doble de perlas doradas y tachonado de cristales, mientras que unos maxi pendientes de gota adornaban el rostro. Después de verla sin pelo ni peluca en Sanremo 2025 y en la alfombra roja de la fiesta de los Oscar de Vanity Fair, ahora luce un atisbo de melena. Está guapísima.
En cuanto al calzado, Bianca Balti ha elegido unas sandalias de ante color melocotón combinadas con medias de encaje blanco que hacen eco al vestido boho romántico. En la mano lleva un bolso Valentino, una bandolera con un exótico estampado en blanco y negro. Una verdadera mezcla de materiales y texturas.
Pierpaolo Piccioli en Balenciaga
Con concepciones del diseño tan dispares, lo esperado era que Piccioli hubiese hecho un borrón y cuenta nueva (o al menos, en parte) con el Balenciaga de Demna. Nada más lejos de la realidad: el debut del diseñador italiano es una propuesta continuista de la visión del georgiano, quizá con una gama cromática más vibrante (algo en lo que Piccioli es un maestro). Pasó días enteros en el archivo porque quería mirar “de cerca todo lo que siempre había visto desde otro punto de vista”. Su objetivo de preservar el método de Cristóbal se hace patente a través de prendas arquitectónicas que también evocan la etapa de Nicolas Ghesquière en la firma.
Jack McCollough y Lazaro Hernandez en Loewe
Alejados de la viralidad, el nuevo Loewe que proponen los fundadores de Proenza Schouler es más pragmático, pero sigue manteniendo (al menos por ahora) algo del diseño clave que marcó Jonathan Anderson a lo largo de los once años que ha estado al frente. Como reconocieron en una entrevista para Vogue, han tratado de recuperar la españolidad de la firma, y en este debut lo han hecho a través de la gama cromática, detalles en bolsos (como mejillones o volantes de vestido de flamenca) y una nueva logomanía muy discreta que apela a su legado histórico. En materia de bolsos, también han dado un giro a clásicos como el Amazona.
